miércoles, 3 de septiembre de 2008

...Padre, abuelo, bisabuelo ...amigo

…Si respiramos, y consideramos esa respiración como una entre tantas funciones que constituyen nuestro cuerpo. Y, si de algún modo imaginamos el Kosmos tal como un enorme-enorme embrión, entonces todo aquello que nosotros llamamos vida es tan sólo su respirar: inspira-expira. Flujo-reflujo… He visto respirar al Kosmos: mi padre ha muerto.
El Kosmos respira a través de todos nosotros. Respira a través de todas las criaturas y de los procesos que le dieron sustancia, movimiento y sentido. Si nacemos y morimos, así como un níspero o un jilguero –o mi padre-, es que somos una ración de su respirar; fragmento de sus pulmones y del proceso asociado a ellos.
Pero si "pensamos", definitivamente estamos en presencia de algo totalmente incomparable. Más aún, si "pensamos" en el Kosmos, entonces somos parte de su naciente conciencia: el Kosmos se piensa a si mismo a través de "nuestro pensar". Somos una neurona cósmica que, al menos por estos lados de la Vía Láctea, aportamos un granito de arena a la conciencia del Universo… He visto colapsar una neurona: Mario Rene Barahona Barahona, de la misma manera que un astrónomo ve colapsar una estrella.
Un hada con nariz de pirinola soñó que mi padre se acercaba tímidamente a mi madre, que se encontraba arrodillada en la tierra cultivando unas flores con una palita jardinera. Mi madre lo miró de soslayo y, acto seguido, levantó en su mano la herramienta a modo de invitación; dulce invitación, para que él se le uniera en el cultivo de las flores de ese campo… Mi padre y mi madre, juntos, viven ahora en el "jardín de al lado".
El Kosmos nos necesita para constituirse a si mismo a través de una conciencia de la que somos llamados a formar parte. Desde el reconocer una flor, hacer el amor, dormir, caminar o beber un vaso de agua, todo-todo se suma a esa conciencia. Y, la función más próxima a lo divino (tarea de dioses) es amar, siguiente paso después de pensar (no obstante dudo acerca de tal orden de prelación) Pensar el Kosmos y amar la Tierra son las tareas a las que hemos descendido a través de esta representación que llamamos Ser Humano. Mas, si dejamos de amar, confinamos en el mutismo azabache y el frío absoluto a éste Kos-mos-be-bé… Nuestra estirpe no es de este mundo.
Mis padres ya lo saben. "

Mario Eugenio

No hay comentarios.: